Ichthys, el pez
El pez es uno de los signos más antiguos de los cristianos. Clemente de Alejandría les dice qué grabar en sus anillos de sello: «Sean nuestros sellos una paloma, o un pez, o una nave que corre ante el viento». Agustín explica el nombre: las iniciales de las palabras griegas para Jesucristo, Hijo de Dios, Salvador «forman la palabra» pez, «en la cual se entiende místicamente a Cristo». No conocemos ninguna regla de la época para trazarlo, así que la construcción es nuestra, y es exacta. Es la vesica de la primera lámina, con sus dos arcos llevados más allá de su cruce. Se da el segmento vertical entre los dos centros, y círculos de esa abertura en torno a sus extremos se encuentran en la nariz y en el cruce; la vertical, prolongada hacia ambos lados, los corta en sus extremos lejanos. Arcos del doble de la abertura en torno a un centro y al extremo lejano del otro círculo dan la horizontal por ese otro centro; cada cola termina donde su círculo encuentra la horizontal por su propio centro. El borde superior se traza en torno al centro inferior y el inferior en torno al superior, de modo que se cruzan una vez y se separan de nuevo como cola.
En la fe
Tertuliano, en su escrito sobre el bautismo, llama a los fieles «pececillos», que «a ejemplo de nuestro» Pez, «Jesucristo, nacen en el agua».
Fuentes
- Clemente de Alejandría, El Pedagogo III.11, traducción inglesa de William Wilson, en New Advent
- Agustín, La ciudad de Dios XVIII.23, traducción inglesa de Marcus Dods, en New Advent
- Tertuliano, Sobre el bautismo 1, traducción inglesa de S. Thelwall, Ante Nicene Fathers 3, 1885, en New Advent
- Euclides, Elementos I.1